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El Esla, el más largo y caudaloso de los afluentes del Duero con 290 kilómetros de recorrido, es la principal causa de la fertilidad de las tierras del valle.
A su paso nace una vegetación compuesta por hayas, robles, chopos, salgueros, fresnos, alisos y álamos. Los amplios prados y tierras de labranza que pueblan la vega están repletos de árboles frutales, especialmente cerezos, manzanos, perales y ciruelos.
Tanta variedad hace que cualquier incursión en el valle se convierta en toda una experiencia.
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